El pasado lunes 14 de mayo se ha celebrado la Audiencia Previa del primero de los juicios contra CAJA RURAL DEL SUR después de que multitud de depósitos desaparecieran a más de una treintena de clientes.
Los hechos presuntamente se produjeron durante unos seis años hasta que en abril de 2011 saltaran las alarmas ante la “desaparición” de un empleado de la sucursal de C. Lusitania de Ayamonte conocido como “Manolito el de la Caja Rural”.
Dicho señor llevaba un alto tren de vida, si bien, venía camuflando sus ingresos con una agencia inmobiliaria, lo que evitaba que se levantaran sospechas.
Muchos de los clientes fueron indemnizados en su momento para evitar escándalos, si bien, otros clientes más “prudentes” han confiado en Caja Rural pero han venido recibiendo la callada por respuesta y se han visto, en algún caso, obligados a acudir a los Tribunales.
Es el caso de una pareja ayamontina que, bajo la dirección letrada del abogado Sergio Pino, ha presentado demanda ante Caja Rural en reclamación de más de 230.000.- €
Llama la atención que los servicios de auditoría y los controles y filtros internos no detectaran que el dinero de los clientes ya no estaba en sus cuentas y, sin embargo, continuaban acudiendo a la oficina bancaria a efectuar operaciones que no se reflejaban en la contabilidad.
Igualmente llamativo es que el empleado “infiel” supuestamente pudiera emitir documentos exactamente iguales que los que se contabilizaban sin que en los impresos apareciera ninguna mención a que eran simulaciones.
En cualquier caso, la negativa de la entidad a llegar a acuerdo alguno ha supuesto la continuación del procedimiento quedando señalado el juicio para el próximo 11 de septiembre.
En paralelo se siguen en los Juzgados de Ayamonte Diligencias Previas contra el presunto autor de los manejos por denuncia de Caja Rural en la que se relata el modus operandi y se incluyen, paradójicamente, las cantidades que Caja Rural niega a los clientes que aún tienen su dinero retenido.
El abogado Sergio Pino ha asegurado que el problema de sus clientes es con Caja Rural y es contra quien han dirigido su demanda, si bien no descartan emprender en un futuro acciones contra quien presuntamente les engañó, sea el empleado infiel o quien fuera el definitivo responsable de todo. Destaca en ese sentido que, además del factor económico, el daño moral y el sufrimiento de sus clientes tiene que ser, de algún modo, resarcido.