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Debemos
aclarar desde un principio que con esta recopilación no pretendemos,
como parece deducirse por su título, patrimonializar una forma de
hablar, pues es lógico que algunas de sus voces tratadas se oigan
también en los pueblos vecinos; al fin y al cabo vivimos en comunidad.
Ello no evita que muchas de ellas, quizás la mayoría, sean netamente
ayamontinas, bien porque con nuestro pueblo nacieron, bien porque, aún
en desuso en otros sitios, aquí las seguimos utilizando.
Tampoco
es cuestión de empeñarnos en encontrar raíces y orígenes de las
palabras estudiadas. Ya sabemos que la tarea de buscar cinco pies al
gato siempre resulta tan ardua como inútil.
Trinidad Flores
Cruz |